Proteccion Radiologica I. Deteccion de Radiacion



Protección Radiológica
Las radiaciones ionizantes tienen múltiples aplicaciones beneficiosas para el hombre, pero si son utilizadas inadecuadamente pueden producir efectos perjudiciales en la salud de las personas y en el medio ambiente. Por ello es necesario disponer de un sistema de protección radiológica, que regule el uso de las radiaciones ionizantes.

Detectores de Radiación
Los órganos o sentidos de que está dotado el ser humano no le permiten detectar la presencia de un campo de radiación ionizante. Debido a esta carencia, ha sido necesario recurrir a dispositivos que sean capaces de detectar la presencia de radiación ionizante y permitan trabajar con ella, disfrutando de una adecuada protección radiológica. Al atravesar un medio material, la radiación interacciona con éste cediéndole energía, provocando una serie de efectos a través de los cuales es posible su medida. Estos efectos son:

- ionización de gases
- ionización de la materia
- excitación de luminiscencia de sólidos
- alteraciones biológicas

La ionización de gases da lugar a pares de cargas de distinto signo que en condiciones normales tienden a su recombinación. El detector debe de disponer de un campo eléctrico lo suficientemente fuerte que evite la recombinación a la vez que recoja estas cargas: detectores de ionización gaseosa.

La ionización de ciertos materiales da lugar a procesos irreversibles (ennegrecimiento) que posteriormente pueden ser medidos por métodos químicos: dosímetros de película fotográfica.

Las excitaciones provocadas por la radiación en ciertos materiales da lugar a fenómenos de luminiscencia que pueden ser medidos convirtiendo la luz en corriente eléctrica. El fenómeno de luminiscencia puede darse inmediatamente tras el paso de la radiación: detectores de centelleo, o bien queda diferida en el tiempo hasta que el material es activado térmicamente: detectores de termoluminiscencia.

La energía cedida por la radiación puede provocar alteraciones cromosómicas en linfocitos de sangre periférica que pueden ser detectadas: test de aberraciones cromosómicas y test de micronúcleos.



Un detector de radiación es cualquier medio material activo o pasivo que nos permite registrar alguna propiedad de un campo de radiación ionizante.  Llamaremos detector “activo” a aquel que necesita un sistema electrónico de lectura en funcionamiento mientras es irradiado para obtener la señal. (i.e. cámara de ionización de aire)

 




Consideraremos detector “pasivo” a aquel que puede ser utilizado sin necesidad de registro electrónico durante el proceso de irradiación. (i.e. placa fotográfica)








Las corrientes generadas en las cámaras de ionización suelen ser de muy bajo valor, del orden de 10-12 amperes, lo que impone precauciones especiales para su medición.

Debido a la muy pequeña cantidad de cargas eléctricas puestas en juego por cada interacción de partículas ionizantes del campo de  radiación con la cámara de ionización, la amplitud de los correspondientes impulsos eléctricos resulta muy pequeña; por esta razón, no resulta práctico utilizar este tipo de detectores para el contaje de eventos.
Las cámaras de ionización se emplean fundamentalmente para la determinación de la intensidad de campos de radiación; en efecto, la intensidad media de corriente a través de cámara de ionización resulta directamente proporcional a la tasa de fluencia de las partículas y a la energía de las mismas, ya que al incrementarse cualquiera de ellas, aumenta el número de iones generados y, consecuentemente, la intensidad media de corriente.


Los detectores se dividen  dependiendo de si la señal se detecta de modo “directo” a través de la ionización en el medio material, o bien se detecta “indirectamente” (i.e.primero se produce luz que ha de ser posteriormente convertida en señal eléctrica)

-Detección directa de radiación (rayos X y partículas cargadas): cámara de ionización

-Detección indirecta de radiación (rayos X y partículas cargadas): centelleador


De acuerdo a: (Lagos 2013, p.79-180) “Las rayos gama y los rayos x que corresponden a fotones más enérgicos, son capaces de ionizar un átomo alejando electrones de sus correspondientes núcleos, los fotones de radiación ultravioleta, con energías algo menores, pueden descomponer moléculas y los fotones de radiación visible, solo pueden modificar los estados de vibración y rotación de las moléculas” 1

Podemos también dividir a los detectores dependiendo de si la señal que ofrecen es el resultado de integrar todos los efectos de múltiples interacciones individuales (“integradores”) o bien detectores que funcionan en base a las interacciones de una sola partícula individual (“contadores”)





Obviamente, la detección de la presencia de radiación ha de basarse en los efectos que produce sobre la materia. No estando dotado el organismo de sentidos para ello, ha de recurrirse a instrumentos adecuados capaces de detectar e incluso hacer visibles las partículas fundamentales subatómicas.

Su complejidad va, desde el conocido contador Geiger portátil hasta cámaras de 7 destellos o de burbujas con el tamaño de una habitación, empleadas por los físicos de altas energías. Puesto que el efecto principal causado por las radiaciones es la ionización, uno de los primeros detectores que se empleó en física nuclear fue la cámara de ionización que está formada esencialmente por un recipiente cerrado que contiene un gas y dos electrodos con potenciales eléctricos diferentes.

De los detectores basados en la ionización gaseosa, uno de los más versátiles y utilizados es el contador de Geiger-Müller, desarrollado en 1928. En él, el tubo detector está lleno de un gas o mezcla de gases a baja presión. Los electrodos son la delgada pared metálica del tubo y un alambre fino de volframio situado longitudinalmente en su eje. Un fuerte campo eléctrico establecido entre los electrodos acelera los iones producidos por la radiación, que colisionan con átomos del gas liberando electrones y produciendo más iones. Si la tensión entre los electrodos se hace suficientemente grande, la corriente cada vez mayor producida por una única partícula desencadena una descarga a través del contador. El pulso causado por cada partícula se amplifica electrónicamente y hace funcionar un altavoz o un contador mecánico o electrónico.

 Otros contadores, llamados de centelleo, se basan en la ionización producida por partículas cargadas que se desplazan a gran velocidad en determinados sólidos y líquidos transparentes, conocidos como materiales centelleantes (diferentes sustancias orgánicas e inorgánicas, como plástico, sulfuro de cinc, yoduro de sodio o antraceno). La ionización produce destellos de luz visible que son captados por un tubo fotomultiplicador, un tipo de célula fotoeléctrica, de forma que se convierten en pulsos eléctricos que pueden amplificarse y registrarse electrónicamente. En numerosos campos de la investigación actual, el contador de centelleo resulta superior a todos los demás dispositivos de detección.

De acuerdo a: (Cabrera 2014, p 112)  Las radiaciones de todo espectro obedecen al mismo proceso físico, pero difieren en el resultado de su interacción con la materia.”2

Para contabilizar la cantidad de radiación recibida por una persona (la dosis) también se emplean emulsiones dosimétricas, más gruesas y menos sensibles a la luz visible que las empleadas en fotografía, en las que los granos de plata ionizados adquieren un color negro cuando se revela la emulsión, pudiendo establecerse una relación directa entre el ennegrecimiento y la cantidad de radiación recibida. Otros dosímetros se  basan en el empleo de materiales plásticos termoluminiscentes, en los que se libera luz visible al ser calentados, mediante un proceso que implica dos pasos:
1) la ionización inicial hace que los electrones de los átomos del material se exciten y salten de las órbitas internas de los átomos a las externas
 2) cuando se calienta el material y los electrones vuelven a su estado original, se emite un fotón de luz, que puede ser amplificado y medido al igual que se hacía con los materiales de centelleo.








                                                   Referencias Bibliográficas


1. Lagos 2013, Rayos Gamma [En línea]. Acceso el 22 de octubre de 2015. Disponible en: http://es.slideshare.net/VenArroyo/clase-7-bases-tericas1


2. Cabrera 2014, Las radiaciones [En línea]. Acceso el 22 de octubre de 2015. Disponible en:  http://es.slideshare.net/VenArroyo/citas-y-referencias-49696625





 

 

 












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